
Nadie le dijo nada, porque con nadie hablaba. Generalmente se encerraba solo en su cuarto, ni con su mamá hablaba, sólo se comunicaba con gestos. Él pensaba que era mejor no hablar, la última vez que había hablado mucho daño había causado.
Su madre sólo se limitaba a darle cariño, ya que por mucho tiempo había intentado que su dulce pequeño volviera a hablar.
Nuevamente se encontraba en su cuarto, tendido en su cama, mirando a aquel muchacho que caminaba hacía la ventana. Ambos se miraron, pero él puso una cara de extrañado, mientras el muchacho de la ventana sólo sonrió. Siguió mirandolo para ver qué haría. El muchacho comenzó a sacar su cuerpo por la ventana, dejando sus piernas colgando del marco de su ventana, sus manos afirmadas de los costados con temor y firmeza. Él seguía mirándolo, pero comenzaba a inquietarle lo que el muchacho haría, o quizá simplemente quería sentarse en su ventana. "Claro, un muchacho queriendose sentar en el marco de su ventana, cualquiera lo hace hoy en día"-dijo irónicamente para si mismo. Comenzó a cuestionarse, tratando de ver alguna manera para ayudarlo. Pensó en hablarle, pero tenía miedo. Hace unos meses atrás pensaba que ya había perdido su voz. Realmente no sabía qué hacer, quería ayudarlo pero sus estupidos pensamientos y presentimientos, de lo que podría pasar, lo aterrorizaban y así termino haciendo nada. El jóven de la ventana, cerró sus ojos, para dejar su cuerpo caer. Al momento de comenzar a caer del segundo piso, extendio sus brazos como alas y sonrió.
El muchacho no pudo quitar el asombro de su cara por lo que había visto. Sólo se limito a cerrar los ojos y olvidar todo lo ocurrido, pensar que sólo había sido una pesadilla o tal vez había sido un sueño, un sueño de un muchacho que quiso terminar con algo que no pudo continuar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario