Jake se quedo en casa conmigo ya que era bastante tarde y era muy difícil encontrar locomoción para el sector donde él vivía. Nos quedamos hasta pasado la medianoche mirando y jugando un par de videojuegos, largamos a reír en reiteradas ocasiones. De hecho él se reía de mí cuando perdía, pero cuando yo me burlaba de él me miraba seriamente, así que mejor no lo hacía. Como no habían camas disponibles, Jake dormiría en el sofá. Pero no quería dejarlo solo, así que fui a buscar unas mantas y me quede con él conversando hasta tarde, aunque de todos modos el sueño nos vencería en algún momento y terminamos quedándonos dormidos. Despertamos por los ruidos que hizo mamá. Jake se quedo a tomar desayuno conmigo y luego me pidió que lo dejara en la parada de autobús para irse a su hogar. Camino a la parada de autobuses, le comenté que Kate me pidió que la recogiera de su escuela.
-¿Estarás ocupado más tarde Jake?-pregunte en tanto nos sentábamos.
-No, creo que no. ¿Por qué?
-Para que me acompañes a buscar a Kate. Me gustaría que se conocieran, o al menos que pasáramos un rato juntos los tres.
-No hay problema-dijo como si nada. Generalmente todo lo decía así. Luego me sonrió y dijo:-Espero que no siga creyendo que soy un gato.
-Creo que no pensara eso-correspondí su mirada.
-¿A qué hora nos juntamos?
-A las 2:30pm.
-De acuerdo, pero yo te pasaré a buscar mejor.
-Está bien-sonreí.
A los minutos pasó el bus de Jake, así que se fue de inmediato. Me alegraba bastante que Jake me acompañara, a pesar que no lo dijo muy entusiasta yo sabía que le agradaría ir. Por lo general a Jake le encantaba conocer a mis amigos, en especial esas personas de las cuales les hablaba gran parte del día. Jake era alguien bastante gracioso, es decir, no era muy digno de mostrar todas sus emociones pero me hacía bastante gracia cuando me fastidiaba, era muy cómico, era totalmente opuesto al Jake que todos solían ver.
A mamá le agradaba que tuviera un amigo como Jake, a pesar que fuera mayor que yo por unos cuantos años, pero sabía que él era una de las pocas personas en las cuales yo podía confiar y sentirme segura.
En fin, estuve haciendo algo de aseo y luego almorcé para esperar a Jake tranquilamente. Estaba segura de que Jake dormiría un rato en su hogar. De todos modos, cuando él llegó yo ya estaba lista así que salimos de mi hogar y tomamos el autobús y nos dirigimos al colegio de Kate. En un comienzo nos extraviamos pero teníamos tiempo. Jake se molesto un poco, es decir no estaba furioso pero sabía que no le agradaba nada eso de que nos hubiéramos perdido.
-Mira Jake-apunte hacia un establecimiento que estaba a media cuadra-, creo que ese es el colegio de Kate.
-Lo mismo dijiste hace quince minutos cuando viste una sucursal bancaria. Pero al menos éste si tiene más apariencia de colegio.
-Eres un amargado. Además, ahora tendremos una historia para contarle a Kate…
-Es una historia bastante aburrida Cameron-dijo, después me miro y sonrió-.Sólo una niña como tú puede perderse.
-Tú sigues las indicaciones de una ‘niña’-hice las comillas con mis dedos-de dieciocho años.
-Porque creo que ésta niña es bastante lista. Además es un muy lindo gesto venir a buscar a una amiga.
-Gracias Jake-lo tome del brazo y me acurruque en él.
-Traje dinero para ir a comer helados con Kate-dijo dulcemente, en tanto dejaba su brazo sobre mi hombro.
-Genial. Yo también traje, así que podremos comer muchos helados. Eso pondrá muy feliz a Kate. ¿Sabías que ella ama los helados? Son algo así como su debilidad.
-No sé muchas cosas de Kate. Sé que tiene una gata-sonrió.
Simplemente le respondí con una sonrisa a Jake y seguimos caminando hasta llegar al colegio de Kate. Para eso ya no íbamos abrazados, íbamos simplemente caminando como un buen par de amigos. Llegamos alrededor de las 3:20pm, estábamos bastante bien en la hora. Nos quedamos junto a un farol mientras esperábamos a Kate. Como no había mucha gente me puse a hacer el tonto, así que di vueltas alrededor del farol; apoyaba mi mano derecha en el fierro y giraba, y dejaba mi cabeza de costado.
-Por favor no comiences-dijo Jake con una expresión de aflicción.
-Es genial-agregue, sin dejar de dar vueltas-. Soy una niña, como dices tú.
-Por esto digo que eres una niña-sonrió-. Querida Cameron, ¿puedes dejar de hacerlo? El portero nos está mirando algo raro.
-Es un anciano…-deje de dar vueltas ya que me estaba doliendo un poco mi cabeza-. ¿Contento?
-Bastante-sonrió y se apoyo en el farol.
-¿Qué más has comprado para tu apartamento?
-No he tenido tiempo, he estado ocupado pintando y estos dos días han sido como mis ‘días libres’.
-Me hubieras dicho, así te iba a ayudar.
-La última vez que me ayudaste a pintar, comenzaste a pintarme. ¿Recuerdas?-dijo levantando su ceja, al mismo tiempo tenía una sonrisa pícara.
-Es inevitable…-solté una risa-Además lo pasamos genial-di un suspiro.
Aquel día que pintamos con Jake, recuerdo que fue su cocina, yo no me encontraba muy bien así que había ido al departamento de Jake y lo encontré empapelando el piso con hojas del periódico. Para mí Jake era ese tipo de personas que no necesitaba usar palabras para decirte que todo estaría bien o que estaba a tu lado apoyándote, Jake era distinto por eso era demasiado especial. Con el simple hecho de sacarme una sonrisa, sabía que no era necesario deprimirme por lo que pudiera estar pasando.
Comencé a recordar aquel día, y no pude evitar reírme y Jake también se reía. Realmente fue muy chistoso, ya que estábamos pintando la misma pared pero Jake pintaba el lado izquierdo y yo el derecho. Estábamos escuchando música y tocaron un tema muy alegre, con Jake no dejábamos de movernos de un lado a otro y en ocasiones nos topábamos, hasta que de pronto le pase una pincelada con la brocha en su cara y luego otra, y otra y hasta que quedamos casi todos pintados. En fin, luego mire atentamente porque ya habían comenzado a salir hace un rato varios escolares, en aquel momento mire y vi a Kate saliendo. De inmediato le sonreí, ya que ella también me había visto. La abrace fuertemente, me encantaba abrazar de ese modo a Kate pero la separe de mí para presentarle a mi querido acompañante.
-Kate-dije, mientras ponía mi mano en el brazo de Jake-. Te presento a Jake.
-Hola-dijeron al mismo tiempo y besaron sus mejillas.
No me gustó mucho que Jake la saludara como si nada, es normal porque no se conocían pero creo que a veces esa actitud podía ser desagradable para alguien que te acaba de saludar. En fin, no le preste mayor importancia a eso…
-¿Cómo te fue hoy?-pregunte a Kate, mientras caminábamos. Ella iba a mi derecha y Jake a mi izquierda.
-Como siempre…-sonrió nerviosamente- Ya sabes, los días de escuela son todos iguales.
-Interesante descripción-dije sarcásticamente.
-¿Y a ustedes…?
-Bien. Ya sabes, un día con Jake es igual a todos…-bromeé-. Todo bien, creo. Aunque nos extraviamos.
-¿En serio?-dijo ella con una sonrisa, y dirigió una tímida mirada a Jake, pero no duro mucho.
-Cameron se metió por muchas calles-acotó Jake, sin dejar de mirar hacia adelante-, entonces eso hizo que nos perdiéramos. Incluso confundió una sucursal bancaria con tu colegio…
-Ay Cam-dio un suspiro-, es muy fácil llegar. Hasta esas cosas complicas…
-Pero de todos modos llegamos enhorabuena, ¿no?
-Es verdad-agrego Kate. Me gané delante de ellos, ambos me miraron muy extrañados. Yo les sonreí en tanto caminaba de espalda.
-¿Qué vamos a hacer?
-¿No iríamos a comer helados?-dijo Jake, con un tono de obviedad. Kate me miro con unos ojos brillantes, y al mismo tiempo tenía una expresión de sorpresa.
-¿Quieres ir Kate?
-Claro-sonrió-. Ya sabes cuanto amo los helados.
-De hecho a Jake se le ocurrió la idea-volví nuevamente a caminar con ellos, pero ahora deje a Kate al medio-. Y creo que acertó.
Kate no dijo nada, simplemente sonrió. Jake no hablaba mucho, en ocasiones aportaba algo. Caminamos unas cuantas cuadras más y llegamos a una heladería. No había mucha gente ya que era un día un tanto helado, hace unos minutos había comenzado a correr un viento bastante frío aunque no era mucho, pero era agradable ver los árboles bailar. Jake sería el que haría la fila y pagaría, así que nos preguntó cuál helado queríamos. Fue muy divertido ver a Kate escogiendo helados, además creo que se puso un poco nerviosa con la mirada de Jake. Al parecer tenía un amigo seductor.
-¿Cuál prefieres Kate?-dijo Jake sin quitarle la vista.
-Quiero la opción tres, pero de vainilla-sonrió y luego acomodo su cabello tras su oreja.
-De acuerdo-dirigió su mirada hacia mí-. ¿Y tú?
-Yo quiero el primero, de chocolate y salsa de frambuesa.
-Está bien. Vayan a buscar un lugar.
Asentí con mi cabeza y emprendimos nuestra búsqueda, aunque escogimos una mesa que quedaba junto a la ventana, además la vista era muy linda. El local quedaba en el segundo piso, y nos daba una hermosa vista a la calle y un poco más allá se podía ver una hermosa plaza y podía ver a los árboles bailar nuevamente. Kate se sentó frente a mí y jugaba con sus manos; hace bastante la notaba nerviosa y tenía una sonrisa que la delataba.
-¿Todo bien Kate?-pregunte, en tanto seguía mirando hacia fuera.
-Sí-tomo un poco de aire-. ¿Te gustó la vista?
-Sí-en ese momento gire mi cabeza y Kate tenía una mirada tan dulce, tan sincera-. Luego podemos ir a esa plaza. ¿O tienes que irte pronto?
-No. Hoy pasaría mi tarde con ustedes.
A los minutos llegó Jake con los helados, pero llegó solamente con dos. Con Kate lo miramos muy extrañadas, pensábamos que él también comería con nosotras.
-Descuiden no les pediré helado-nos guiño un ojo-. Iré a comprarme un café porque tengo mucho frío.
Simplemente sonreímos. Jake fue a comprar su café y al rato regreso con nosotras. Jake se sentó a mi lado, por lo que Kate prefería mantener su mirada fija en su helado o en mí, bueno, en cualquier cosa menos Jake. Pero obviamente cuando él le hablaba, ella mantenía su mirada fija en él. Creo que fue una tarde bastante agradable, al menos pude ver a Jake disfrutando aquel momento y al parecer Kate también. Luego del parque acompañamos a Kate hasta su hogar, quedamos en juntarnos nuevamente, no precisamente al día siguiente pero quizá más adelante. La ciudad estaba completamente iluminada por los focos de las calles, las luces de los apartamentos y las luces de los autos que iban de un lado a otro. Con Jake íbamos camino a casa, comentando la genial tarde que habíamos pasado con Kate. Jake no hizo ningún comentario al nerviosismo o a la evidente sonrisa que ella mantenía en su rostro, de todos modos era muy probable de que él la hubiera notado, pero conociendo a Jake no diría nada al respecto. En un par de ocasiones solté unas cuantas risas con respecto a la sonrisita de Kate; Jake simplemente me miraba un tanto extrañado al no saber el motivo de mi risa, en cambio Kate se limitaba a fruncir sus labios y seguir con la conversación. De todos modos fue una tarde agradable.

