lunes, 5 de enero de 2009

El primer día de iluminación.

Jake se quedo en casa conmigo ya que era bastante tarde y era muy difícil encontrar locomoción para el sector donde él vivía. Nos quedamos hasta pasado la medianoche mirando y jugando un par de videojuegos, largamos a reír en reiteradas ocasiones. De hecho él se reía de mí cuando perdía, pero cuando yo me burlaba de él me miraba seriamente, así que mejor no lo hacía. Como no habían camas disponibles, Jake dormiría en el sofá. Pero no quería dejarlo solo, así que fui a buscar unas mantas y me quede con él conversando hasta tarde, aunque de todos modos el sueño nos vencería en algún momento y terminamos quedándonos dormidos. Despertamos por los ruidos que hizo mamá. Jake se quedo a tomar desayuno conmigo y luego me pidió que lo dejara en la parada de autobús para irse a su hogar. Camino a la parada de autobuses, le comenté que Kate me pidió que la recogiera de su escuela.

-¿Estarás ocupado más tarde Jake?-pregunte en tanto nos sentábamos.

-No, creo que no. ¿Por qué?

-Para que me acompañes a buscar a Kate. Me gustaría que se conocieran, o al menos que pasáramos un rato juntos los tres.

-No hay problema-dijo como si nada. Generalmente todo lo decía así. Luego me sonrió y dijo:-Espero que no siga creyendo que soy un gato.

-Creo que no pensara eso-correspondí su mirada.

-¿A qué hora nos juntamos?

-A las 2:30pm.

-De acuerdo, pero yo te pasaré a buscar mejor.

-Está bien-sonreí.

A los minutos pasó el bus de Jake, así que se fue de inmediato. Me alegraba bastante que Jake me acompañara, a pesar que no lo dijo muy entusiasta yo sabía que le agradaría ir. Por lo general a Jake le encantaba conocer a mis amigos, en especial esas personas de las cuales les hablaba gran parte del día. Jake era alguien bastante gracioso, es decir, no era muy digno de mostrar todas sus emociones pero me hacía bastante gracia cuando me fastidiaba, era muy cómico, era totalmente opuesto al Jake que todos solían ver.

A mamá le agradaba que tuviera un amigo como Jake, a pesar que fuera mayor que yo por unos cuantos años, pero sabía que él era una de las pocas personas en las cuales yo podía confiar y sentirme segura.

En fin, estuve haciendo algo de aseo y luego almorcé para esperar a Jake tranquilamente. Estaba segura de que Jake dormiría un rato en su hogar. De todos modos, cuando él llegó yo ya estaba lista así que salimos de mi hogar y tomamos el autobús y nos dirigimos al colegio de Kate. En un comienzo nos extraviamos pero teníamos tiempo. Jake se molesto un poco, es decir no estaba furioso pero sabía que no le agradaba nada eso de que nos hubiéramos perdido.

-Mira Jake-apunte hacia un establecimiento que estaba a media cuadra-, creo que ese es el colegio de Kate.

-Lo mismo dijiste hace quince minutos cuando viste una sucursal bancaria. Pero al menos éste si tiene más apariencia de colegio.

-Eres un amargado. Además, ahora tendremos una historia para contarle a Kate…

-Es una historia bastante aburrida Cameron-dijo, después me miro y sonrió-.Sólo una niña como tú puede perderse.

-Tú sigues las indicaciones de una ‘niña’-hice las comillas con mis dedos-de dieciocho años.

-Porque creo que ésta niña es bastante lista. Además es un muy lindo gesto venir a buscar a una amiga.

-Gracias Jake-lo tome del brazo y me acurruque en él.

-Traje dinero para ir a comer helados con Kate-dijo dulcemente, en tanto dejaba su brazo sobre mi hombro.

-Genial. Yo también traje, así que podremos comer muchos helados. Eso pondrá muy feliz a Kate. ¿Sabías que ella ama los helados? Son algo así como su debilidad.

-No sé muchas cosas de Kate. Sé que tiene una gata-sonrió.

Simplemente le respondí con una sonrisa a Jake y seguimos caminando hasta llegar al colegio de Kate. Para eso ya no íbamos abrazados, íbamos simplemente caminando como un buen par de amigos. Llegamos alrededor de las 3:20pm, estábamos bastante bien en la hora. Nos quedamos junto a un farol mientras esperábamos a Kate. Como no había mucha gente me puse a hacer el tonto, así que di vueltas alrededor del farol; apoyaba mi mano derecha en el fierro y giraba, y dejaba mi cabeza de costado.

-Por favor no comiences-dijo Jake con una expresión de aflicción.

-Es genial-agregue, sin dejar de dar vueltas-. Soy una niña, como dices tú.

-Por esto digo que eres una niña-sonrió-. Querida Cameron, ¿puedes dejar de hacerlo? El portero nos está mirando algo raro.

-Es un anciano…-deje de dar vueltas ya que me estaba doliendo un poco mi cabeza-. ¿Contento?

-Bastante-sonrió y se apoyo en el farol.

-¿Qué más has comprado para tu apartamento?

-No he tenido tiempo, he estado ocupado pintando y estos dos días han sido como mis ‘días libres’.

-Me hubieras dicho, así te iba a ayudar.

-La última vez que me ayudaste a pintar, comenzaste a pintarme. ¿Recuerdas?-dijo levantando su ceja, al mismo tiempo tenía una sonrisa pícara.

-Es inevitable…-solté una risa-Además lo pasamos genial-di un suspiro.

Aquel día que pintamos con Jake, recuerdo que fue su cocina, yo no me encontraba muy bien así que había ido al departamento de Jake y lo encontré empapelando el piso con hojas del periódico. Para mí Jake era ese tipo de personas que no necesitaba usar palabras para decirte que todo estaría bien o que estaba a tu lado apoyándote, Jake era distinto por eso era demasiado especial. Con el simple hecho de sacarme una sonrisa, sabía que no era necesario deprimirme por lo que pudiera estar pasando.

Comencé a recordar aquel día, y no pude evitar reírme y Jake también se reía. Realmente fue muy chistoso, ya que estábamos pintando la misma pared pero Jake pintaba el lado izquierdo y yo el derecho. Estábamos escuchando música y tocaron un tema muy alegre, con Jake no dejábamos de movernos de un lado a otro y en ocasiones nos topábamos, hasta que de pronto le pase una pincelada con la brocha en su cara y luego otra, y otra y hasta que quedamos casi todos pintados. En fin, luego mire atentamente porque ya habían comenzado a salir hace un rato varios escolares, en aquel momento mire y vi a Kate saliendo. De inmediato le sonreí, ya que ella también me había visto. La abrace fuertemente, me encantaba abrazar de ese modo a Kate pero la separe de mí para presentarle a mi querido acompañante.

-Kate-dije, mientras ponía mi mano en el brazo de Jake-. Te presento a Jake.

-Hola-dijeron al mismo tiempo y besaron sus mejillas.

No me gustó mucho que Jake la saludara como si nada, es normal porque no se conocían pero creo que a veces esa actitud podía ser desagradable para alguien que te acaba de saludar. En fin, no le preste mayor importancia a eso…

-¿Cómo te fue hoy?-pregunte a Kate, mientras caminábamos. Ella iba a mi derecha y Jake a mi izquierda.

-Como siempre…-sonrió nerviosamente- Ya sabes, los días de escuela son todos iguales.

-Interesante descripción-dije sarcásticamente.

-¿Y a ustedes…?

-Bien. Ya sabes, un día con Jake es igual a todos…-bromeé-. Todo bien, creo. Aunque nos extraviamos.

-¿En serio?-dijo ella con una sonrisa, y dirigió una tímida mirada a Jake, pero no duro mucho.

-Cameron se metió por muchas calles-acotó Jake, sin dejar de mirar hacia adelante-, entonces eso hizo que nos perdiéramos. Incluso confundió una sucursal bancaria con tu colegio…

-Ay Cam-dio un suspiro-, es muy fácil llegar. Hasta esas cosas complicas…

-Pero de todos modos llegamos enhorabuena, ¿no?

-Es verdad-agrego Kate. Me gané delante de ellos, ambos me miraron muy extrañados. Yo les sonreí en tanto caminaba de espalda.

-¿Qué vamos a hacer?

-¿No iríamos a comer helados?-dijo Jake, con un tono de obviedad. Kate me miro con unos ojos brillantes, y al mismo tiempo tenía una expresión de sorpresa.

-¿Quieres ir Kate?

-Claro-sonrió-. Ya sabes cuanto amo los helados.

-De hecho a Jake se le ocurrió la idea-volví nuevamente a caminar con ellos, pero ahora deje a Kate al medio-. Y creo que acertó.

Kate no dijo nada, simplemente sonrió. Jake no hablaba mucho, en ocasiones aportaba algo. Caminamos unas cuantas cuadras más y llegamos a una heladería. No había mucha gente ya que era un día un tanto helado, hace unos minutos había comenzado a correr un viento bastante frío aunque no era mucho, pero era agradable ver los árboles bailar. Jake sería el que haría la fila y pagaría, así que nos preguntó cuál helado queríamos. Fue muy divertido ver a Kate escogiendo helados, además creo que se puso un poco nerviosa con la mirada de Jake. Al parecer tenía un amigo seductor.

-¿Cuál prefieres Kate?-dijo Jake sin quitarle la vista.

-Quiero la opción tres, pero de vainilla-sonrió y luego acomodo su cabello tras su oreja.

-De acuerdo-dirigió su mirada hacia mí-. ¿Y tú?

-Yo quiero el primero, de chocolate y salsa de frambuesa.

-Está bien. Vayan a buscar un lugar.

Asentí con mi cabeza y emprendimos nuestra búsqueda, aunque escogimos una mesa que quedaba junto a la ventana, además la vista era muy linda. El local quedaba en el segundo piso, y nos daba una hermosa vista a la calle y un poco más allá se podía ver una hermosa plaza y podía ver a los árboles bailar nuevamente. Kate se sentó frente a mí y jugaba con sus manos; hace bastante la notaba nerviosa y tenía una sonrisa que la delataba.

-¿Todo bien Kate?-pregunte, en tanto seguía mirando hacia fuera.

-Sí-tomo un poco de aire-. ¿Te gustó la vista?

-Sí-en ese momento gire mi cabeza y Kate tenía una mirada tan dulce, tan sincera-. Luego podemos ir a esa plaza. ¿O tienes que irte pronto?

-No. Hoy pasaría mi tarde con ustedes.

A los minutos llegó Jake con los helados, pero llegó solamente con dos. Con Kate lo miramos muy extrañadas, pensábamos que él también comería con nosotras.

-Descuiden no les pediré helado-nos guiño un ojo-. Iré a comprarme un café porque tengo mucho frío.

Simplemente sonreímos. Jake fue a comprar su café y al rato regreso con nosotras. Jake se sentó a mi lado, por lo que Kate prefería mantener su mirada fija en su helado o en mí, bueno, en cualquier cosa menos Jake. Pero obviamente cuando él le hablaba, ella mantenía su mirada fija en él. Creo que fue una tarde bastante agradable, al menos pude ver a Jake disfrutando aquel momento y al parecer Kate también. Luego del parque acompañamos a Kate hasta su hogar, quedamos en juntarnos nuevamente, no precisamente al día siguiente pero quizá más adelante. La ciudad estaba completamente iluminada por los focos de las calles, las luces de los apartamentos y las luces de los autos que iban de un lado a otro. Con Jake íbamos camino a casa, comentando la genial tarde que habíamos pasado con Kate. Jake no hizo ningún comentario al nerviosismo o a la evidente sonrisa que ella mantenía en su rostro, de todos modos era muy probable de que él la hubiera notado, pero conociendo a Jake no diría nada al respecto. En un par de ocasiones solté unas cuantas risas con respecto a la sonrisita de Kate; Jake simplemente me miraba un tanto extrañado al no saber el motivo de mi risa, en cambio Kate se limitaba a fruncir sus labios y seguir con la conversación. De todos modos fue una tarde agradable.

Sonríe para la foto.

Había ido muy temprano al departamento de Jake, ya que él me invito a tomar desayuno a su casa para que luego saliéramos a algún lindo lugar. Subí en el ascensor hasta el cuarto piso y toque el timbre de la tercera puerta a la derecha. Cuando iba a oprimir nuevamente el timbre, Jake abrió la puerta, quien venía con una toalla amarilla en su otra mano.
-Supongo que te levantaste hace poco y estabas vistiéndote-cruce mis brazos y torcí mu boca.
-Es bastante obvio-sonrió y luego beso mi mejilla-. Pasa…
-Traje unos rollitos de frambuesa-dije, en tanto dejaba la bolsa en una mesa de la sala.
-Qué delicioso. Dame un momento, iré a colgar esto y regreso.
-Ajá.
Jake camino por el pasillo que conducía a su cuarto y saco otra toalla; luego salió a su pequeño balcón y las colgó junto a otra ropa que tenía en el tendedero. Por mi parte, quite mi mochila y me senté en el sofá, dejando ésta a mi lado. Luego de que Jake volviera a la sala nuevamente, nos dirigimos a la cocina para preparar el desayuno y platicar. Aunque en un momento fue a la sala para ir a poner algo de música, pero luego volvió a la cocina y seguimos platicando.
-¿En serio?-pregunto Jake, aún no muy convencido de lo que le contaba.
-Es cierto Jake. Mamá se puso a hablarle a la tetera ayer, le decía: “¿Quién la dejo tan linda?”. Todo por habérsela lavado. Fue bastante chistoso-agregue entre risas.
-Tu mamá es muy graciosa-sonrió-. ¿Cómo le ha ido con su trabajo?
-Bastante bien, sólo que llega muy cansada a casa… pero todo perfecto. ¿Y tus papás?
-El fin de semana fui a una comida en casa; ya los conoces, se inventan motivos para reunirse a comer en grande. Pero lo pasé bastante bien.
-Eso es lo importante.
-Exacto. ¿Leche, Café o té?-abrió una puerta del mueble de cocina.
-Té…
-Entonces, un té para la mujer pequeña-dijo Jake, con una linda sonrisa.
Preparé mi té en la cocina, al igual que Jake hizo con su café con leche. Preparamos unos panes y llevamos los rollos que yo había traído para acompañar el desayuno; dejamos todo esto sobre la mesa de centro. Nos sentamos en un sofá que daba la espalda a su balcón, lo cuál hacía que los rayos de sol llegaran en nuestras cabezas y cuellos. Una leve brisa helada recorría la sala, la cuál me estremecía.
-Creo que podría quedarme dormida aquí-cerré mis ojos, mientras mis palmas palpaban la cálida taza en la cuál tomaba mi té.
-Pues, si te quedas dormida… tu rollo de frambuesa desaparecerá-para eso, abrí mis ojos y vi como Jake sonreía.
-Ah-di un suspiro-Jake… ¿Iremos al cerro hoy?
-Iremos al centro a ver unas tiendas de antigüedades, ya que quiero comprarme una cámara polaroid. Después vamos al cerro y subimos al teleférico.
-¿Y cuándo almorzaremos?
-Cuando nos dé hambre, Cam-sonrió y dejo su taza en la mesa para luego tomar un pan con mermelada.
-Buena respuesta.
Ayude a lavar la loza, en tanto él iba a hacer su cama. Alrededor de las 11am, salimos en dirección hacia el centro de la ciudad. El sol estaba bastante fuerte aquel día, con Jake llevábamos puestas nuestras gafas de sol y caminábamos por el centro de la ciudad. Era bastante agradable salir con Jake, hace mucho tiempo que no pasábamos tanto tiempo juntos. A veces nos veíamos los fines de semanas, y otras veces nos limitábamos a llamarnos por teléfono. Nos dimos el tiempo de ver bastantes cosas, en diferentes tiendas. Compramos su cámara sin dificultad alguna, y de paso compro un rollo para poder tomar fotografías de ese día. Nos sentamos en una banca; Jake no dejaba de mirar su cámara.
-Esas cámaras son clásicas-agregue.
-Sí… ¿Quieres ir a comer?
-No tengo mucha hambre.
-Vamos a almorzar y luego tomamos unos deliciosos helados de yogurt-guardo su cámara en su bolso negro y se levanto de la banca.
-Está bien-sonreí-. ¡Hey! Luces bastante contento.
-Y tú no te quedas atrás…
Entrecerré mis ojos y lo miré, él imitó mi acto y luego largamos a reír sin razón alguna. Jake no estaba equivocado, yo estaba bastante feliz y hace varios días no me sentía así; querida. Había tenido unos cuantos problemas, pero de un día a otro, fue como si todo eso se hubiera esfumado y nuevamente me sentía querida. Lo que si me extrañaba, era la actitud de Jake, es decir, no era un amargado pero rara vez lo veía tan contento, quizá era por su cámara nueva, quizá había salido con sus amigos, quizá no había un gran motivo, etc. El almuerzo, no fue novedad alguna, todo muy tranquilo, salvo que por varios momentos la risa nos invadía. Íbamos comiendo nuestros barquillos de helados en tanto caminábamos en dirección al cerro, sólo quería llegar al teleférico para poder apreciar esa hermosa vista. Al momento de llegar al cerro, Jake tomo una fotografía de los dos con su nueva cámara.
-Pero qué buena inversión hice el día de hoy-contesto, en tanto agitaba la foto para que luego viéramos el resultado.
-Y aquí viene tu ataque de ego…
-Mira que guapo luzco-apuntaba su cara en la fotografía.
-Parecemos dos estúpidos ¡mira nuestros rostros!-largue a reír, fue inevitable no hacerlo.
-La pondré en mi pieza. Ya sé, se la enseñaré a mis amigos…
-Eres una mala persona.
Comenzamos a subir el cerro, pero subimos en funicular ya que si subíamos a pie tardaríamos demasiado, además yo me detenía con frecuencia. En el carro del funicular, comencé a tararear una canción y luego Jake comenzó a silbarla. No me percaté pero Jake me tomo una fotografía, así que luego pedí su cámara para tomarle una a él. Luego en el teleférico no dejaba de reírse, ya que en ciertas partes me daba miedo, porque se movía bastante y no era muy agradable para mí, para peor él se reía con tantas ganas a costa mía. De todos modos fue una tarde bastante agradable con Jake, era bueno tener a mi amigo de regreso… con él no me sentía tan sola.

El circo llegó a la ciudad

Hace unas semanas atrás recibí una sorpresiva visita de Jake, aunque no fue muy novedosa. Sentía que estábamos un poco distantes, pero quizá él estaba aburrido de mí o simplemente yo no quería estar con él por un tiempo, quizá necesitaba un respiro. En realidad, encontraba todo eso muy absurdo, porque apenas veía a Jake en el mes. En conclusión sólo eran burdas excusas que encontraba para intentar comprender mi actitud, o en otras palabras para no sentirme culpable. En una de nuestras últimas “conversaciones” (si es que se les puede llamar así, ya que no cruzábamos más de cinco palabras) supe que había aprobado todos sus ramos exitosamente, así que ya estaba de vacaciones. A principios de diciembre había ido a su apartamento, para pasar la tarde. No hicimos nada productivo, ni mucho menos algo entretenido; salvo por unos pequeños momentos en los cuales me hizo reír.

-Llegó el circo a la ciudad-dijo Jake, quién se encontraba mirando la ciudad desde su pequeño balcón.

-¿Ah?-quede extrañada ante tal comentario, ya que, nunca se había instalado un circo por los alrededores.

-Ven a ver.

Camine desde el sofá de un cuerpo, hasta el pequeño balcón; cruzando aquel ventanal. Luego de dar un pequeño vistazo me di cuenta que con la frase: “El circo llegó a la ciudad”; se refería a nada más y nada menos a los excesivos adornos navideños (demasiadas luces en especial) de una casa de los alrededores. No pude evitar soltar una gran carcajada. Él simplemente sonreía inocentemente. Mantenía sus manos apoyadas en el barandal sutilmente, por lo cual tome su brazo izquierdo y lo levante para que me rodeara con él. Luego cuando su brazo ya estaba sobre mi hombro, me dedique a abrazarlo por la cintura. Creo que los brazos de Jake, siempre serán el lugar más reconfortante para mí.

Luego de mucho tiempo, decidí ir a visitar a Jake. Necesitaba verlo, de verdad lo extrañaba. Había hablado el día anterior con él, para saber si tenía algo que hacer o si había algún impedimento para verlo, pero no había ningún inconveniente. Salí por la tarde, luego de haber almorzado. No era el mejor horario para salir, sobretodo en verano, pero daba igual, dentro de unos minutos estaría con Jake. Al llegar a los departamentos me encontré con la reja cerrada, así que disque el número de Jake en el citofono, sólo debía esperar a que atendiera.

-¿Aló?-dijo Jake, con su característica voz ronca.

-Hola-respondí animosamente-. Ya llegué.

-De acuerdo.

Escuche ese horrible sonido que me indicaba que Jake había presionado aquel botón para abrir la reja del establecimiento. Le sonreí al conserje y subí por las escaleras hasta el cuarto piso. Se sentía mucho bullicio, pero era lógico medio mundo estaba de vacaciones por ende los niños estarían revoloteando por todo lugar. Camine hasta la puerta de Jake y oprimí el timbre, no una, sino que cinco veces seguidas; pero sólo para fastidiar. Abrió la puerta con una cara que mostraba fastidio.

-Que no te cansas de tocar el timbre, Cameron Nevill-dijo mi amigable Jake.

-Tu timbre es contagioso-sonreí como una nenita de cinco años. Me balanceaba de un lado a otro, mientras escondía mis manos tras mi espalda-. ¿Puedo pasar?

Sonrió simplemente y se movió un poco hacia su derecha para dejarme entrar. Esperé a que cerrara la puerta para saludarlo del modo debido. Le di un caluroso abrazo. Extrañaba esos saludos.

-¿Y cómo pasaste éstas fiestas?-pregunte, mientras tomaba asiento en su sofá.

-Bastante bien. Te envié un mensaje para año nuevo. ¿Lo recibiste?

-Sí. Muchas gracias. No pude responderte, ya sabes que no suelo tener dinero en mi celular.

-Lo supuse-sonrió-. ¿Quieres jugo, agua, bebida?

-Jugo.

-De acuerdo. Espérame un poco.

Se separo de la pared, en la cual estaba apoyado, y camino hasta la cocina. Tenía muchos papeles sobre su mesa, y unas cuantas fotografías sacadas por su cámara polaroid. Tome unas cuantas fotografías, mientras esperaba a Jake.

-El otro día me encontré con Kate-dijo Jake.

-¿Sí?-levante mi vista y vi a Jake cargando dos vasos de jugo (al parecer de naranja).

-Hace una semana o dos tal vez-extendió uno de sus brazos para alcanzarme un vaso-. Toma.

-Gracias-respondí, al recibir el vaso-. ¿Y dónde la encontraste?

-En el centro. Iba con unas amigas. Pero de todos modos ella no me vio.

-¿Y por qué no fuiste a saludarla? ¡Vamos! Tú no eres tímido, esa soy yo.

-Cam, yo sólo la vi caminando con un par de amigas. Yo estaba haciendo unos trámites-se excuso. Lo sabía.

-Pero la hubieras ido a saludar. Ya se conocen…

-Hm-dio un gran suspiro, dejo el vaso de jugo en su mesita de centro y luego estiro sus brazos-. ¿Y qué has hecho en este último tiempo?

-No mucho. Luego de que salí de vacaciones, me la pase en casa. Ayude a mamá y a mi hermana con las compras navideñas. Detesto salir en éstas fechas, tanta gente por las calles me estresa.

-La sociedad te ama. Lo sabes-repuso, intentando contener su risa.

Hace algún tiempo atrás, una buena amiga nuestra, Sarah, dijo esa frase. Aquella frase nació debido a mi falta de apego a la sociedad. Cabe mencionar que hace unos seis meses atrás, me encantaba actuar (en realidad, lo intentaba) como una persona fría. Una tarde de invierno me encontraba junto a Jake y Sarah. Platicábamos sobre nuestras vidas. Les comenté que hace unos días había visto a una vieja compañera de la secundaria; y para no saludarla me arranque. Sarah, se extraño mucho con mi reacción. Todos sabían, que por más que anhelara ser la persona más fría del mundo, no lo lograría porque me gustaba tener la compañía de la gente. Por lo cual Sarah dijo que ella era la sociedad y que me quería. Por lo cual salió la frase: “La sociedad te ama”.

-El otro día hable con Sarah-dije animadamente.

-¿Y cómo está ella?

-Está bien. Ya está en la playa. Tú la conoces. Comienzan las vacaciones y ella se va directamente a la playa.

-Es cierto-soltó una suave risa-. ¿Cuándo vamos a ir a verla?

-Cuando regrese de la playa, supongo-levante mis hombros y luego tome mi vaso para jugar con los cubos de hielo de mi vaso de jugo.

-Por favor, no seas aburrida. Vamos a la playa.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Lentes de sol, vestidos lindos y un buen estilo.




Me encantan esos vestidos, me encanta ese estilo. De verdad me gustaría vestirme así... Encontré demasiadas fotos así...