Era un día jueves; al termino de nuestra rutina nos juntamos. Había mucha gente cerca, demasiada gente; me afirme de tu brazo para no perderme y caminamos un poco más, hasta encontrarnos con tres amigos tuyos; Marlene, Juan y Saira. Tus amigos se la llevaron hablando todo el camino, y no se me ocurría qué hablar. Hasta que Marlene hablaba de su hermano; decía que era igual de alto que tú y recién estaba terminando la educación básica.
Al fin y al cabo terminamos caminando junto a Marlene, ya que Juan y Saira iban más adelante creo; tú y ella iban fumando, pero me dijiste que me fuera del otro lado mejor para que no me llegara el humo. Llegamos al centro, y nos entregaron unos panfletos; tú los botaste a los dos segundos y yo te dije que al menos hubieras leído qué decía, porque esa gente por algo lo entregaba.
Llegamos a esa tienda, ya que te ibas a comprar una chaqueta. Admito que se te veía hermosa, el azul te quedaba muy bien. La chica de la tienda hablaba con tus amigos y contigo mientras yo te miraba de lejos. Tus amigos nos dejaron ya que debían ir a comprar unas cosas a otro lugar y nosotros debíamos irnos. Caminamos juntos, y me mostrabas unos anillos que tenías en tu mano y me los pasaste para verlos, y luego me dijiste que tenías hambre y que querías llegar luego a tu hogar. Me dejaste en una esquina para que me fuera a tomar el bus, ya que el bus que te servía a ti pasaba por otra calle. Me diste un caluroso abrazo como de costumbre y luego un dulce beso en mi mejilla, y me pediste que me cuidara y que ojalá no me regañaran por llegar tarde. Después cada uno se fue por su lado.
viernes, 16 de mayo de 2008
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