Había ido muy temprano al departamento de Jake, ya que él me invito a tomar desayuno a su casa para que luego saliéramos a algún lindo lugar. Subí en el ascensor hasta el cuarto piso y toque el timbre de la tercera puerta a la derecha. Cuando iba a oprimir nuevamente el timbre, Jake abrió la puerta, quien venía con una toalla amarilla en su otra mano.
-Supongo que te levantaste hace poco y estabas vistiéndote-cruce mis brazos y torcí mu boca.
-Es bastante obvio-sonrió y luego beso mi mejilla-. Pasa…
-Traje unos rollitos de frambuesa-dije, en tanto dejaba la bolsa en una mesa de la sala.
-Qué delicioso. Dame un momento, iré a colgar esto y regreso.
-Ajá.
Jake camino por el pasillo que conducía a su cuarto y saco otra toalla; luego salió a su pequeño balcón y las colgó junto a otra ropa que tenía en el tendedero. Por mi parte, quite mi mochila y me senté en el sofá, dejando ésta a mi lado. Luego de que Jake volviera a la sala nuevamente, nos dirigimos a la cocina para preparar el desayuno y platicar. Aunque en un momento fue a la sala para ir a poner algo de música, pero luego volvió a la cocina y seguimos platicando.
-¿En serio?-pregunto Jake, aún no muy convencido de lo que le contaba.
-Es cierto Jake. Mamá se puso a hablarle a la tetera ayer, le decía: “¿Quién la dejo tan linda?”. Todo por habérsela lavado. Fue bastante chistoso-agregue entre risas.
-Tu mamá es muy graciosa-sonrió-. ¿Cómo le ha ido con su trabajo?
-Bastante bien, sólo que llega muy cansada a casa… pero todo perfecto. ¿Y tus papás?
-El fin de semana fui a una comida en casa; ya los conoces, se inventan motivos para reunirse a comer en grande. Pero lo pasé bastante bien.
-Eso es lo importante.
-Exacto. ¿Leche, Café o té?-abrió una puerta del mueble de cocina.
-Té…
-Entonces, un té para la mujer pequeña-dijo Jake, con una linda sonrisa.
Preparé mi té en la cocina, al igual que Jake hizo con su café con leche. Preparamos unos panes y llevamos los rollos que yo había traído para acompañar el desayuno; dejamos todo esto sobre la mesa de centro. Nos sentamos en un sofá que daba la espalda a su balcón, lo cuál hacía que los rayos de sol llegaran en nuestras cabezas y cuellos. Una leve brisa helada recorría la sala, la cuál me estremecía.
-Creo que podría quedarme dormida aquí-cerré mis ojos, mientras mis palmas palpaban la cálida taza en la cuál tomaba mi té.
-Pues, si te quedas dormida… tu rollo de frambuesa desaparecerá-para eso, abrí mis ojos y vi como Jake sonreía.
-Ah-di un suspiro-Jake… ¿Iremos al cerro hoy?
-Iremos al centro a ver unas tiendas de antigüedades, ya que quiero comprarme una cámara polaroid. Después vamos al cerro y subimos al teleférico.
-¿Y cuándo almorzaremos?
-Cuando nos dé hambre, Cam-sonrió y dejo su taza en la mesa para luego tomar un pan con mermelada.
-Buena respuesta.
Ayude a lavar la loza, en tanto él iba a hacer su cama. Alrededor de las 11am, salimos en dirección hacia el centro de la ciudad. El sol estaba bastante fuerte aquel día, con Jake llevábamos puestas nuestras gafas de sol y caminábamos por el centro de la ciudad. Era bastante agradable salir con Jake, hace mucho tiempo que no pasábamos tanto tiempo juntos. A veces nos veíamos los fines de semanas, y otras veces nos limitábamos a llamarnos por teléfono. Nos dimos el tiempo de ver bastantes cosas, en diferentes tiendas. Compramos su cámara sin dificultad alguna, y de paso compro un rollo para poder tomar fotografías de ese día. Nos sentamos en una banca; Jake no dejaba de mirar su cámara.
-Esas cámaras son clásicas-agregue.
-Sí… ¿Quieres ir a comer?
-No tengo mucha hambre.
-Vamos a almorzar y luego tomamos unos deliciosos helados de yogurt-guardo su cámara en su bolso negro y se levanto de la banca.
-Está bien-sonreí-. ¡Hey! Luces bastante contento.
-Y tú no te quedas atrás…
Entrecerré mis ojos y lo miré, él imitó mi acto y luego largamos a reír sin razón alguna. Jake no estaba equivocado, yo estaba bastante feliz y hace varios días no me sentía así; querida. Había tenido unos cuantos problemas, pero de un día a otro, fue como si todo eso se hubiera esfumado y nuevamente me sentía querida. Lo que si me extrañaba, era la actitud de Jake, es decir, no era un amargado pero rara vez lo veía tan contento, quizá era por su cámara nueva, quizá había salido con sus amigos, quizá no había un gran motivo, etc. El almuerzo, no fue novedad alguna, todo muy tranquilo, salvo que por varios momentos la risa nos invadía. Íbamos comiendo nuestros barquillos de helados en tanto caminábamos en dirección al cerro, sólo quería llegar al teleférico para poder apreciar esa hermosa vista. Al momento de llegar al cerro, Jake tomo una fotografía de los dos con su nueva cámara.
-Pero qué buena inversión hice el día de hoy-contesto, en tanto agitaba la foto para que luego viéramos el resultado.
-Y aquí viene tu ataque de ego…
-Mira que guapo luzco-apuntaba su cara en la fotografía.
-Parecemos dos estúpidos ¡mira nuestros rostros!-largue a reír, fue inevitable no hacerlo.
-La pondré en mi pieza. Ya sé, se la enseñaré a mis amigos…
-Eres una mala persona.
Comenzamos a subir el cerro, pero subimos en funicular ya que si subíamos a pie tardaríamos demasiado, además yo me detenía con frecuencia. En el carro del funicular, comencé a tararear una canción y luego Jake comenzó a silbarla. No me percaté pero Jake me tomo una fotografía, así que luego pedí su cámara para tomarle una a él. Luego en el teleférico no dejaba de reírse, ya que en ciertas partes me daba miedo, porque se movía bastante y no era muy agradable para mí, para peor él se reía con tantas ganas a costa mía. De todos modos fue una tarde bastante agradable con Jake, era bueno tener a mi amigo de regreso… con él no me sentía tan sola.
lunes, 5 de enero de 2009
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