martes, 19 de agosto de 2008

Viejos tiempos, viejos recuerdos, vestimentas anticuadas pero todo nuevo a la vez.

Al día siguiente Ryan saldría con Kare, simplemente para hablar. Ellos mantenían el contacto pero últimamente no hablaban mucho, ya que Ryan no tenía mucho tiempo, pero ahora sin novia tenía un tiempo para su amiga. A pesar que no hablaran mucho, las pocas instancias que tenían para charlar eran muy amenas y dejaban a ambos muy contentos por tener ese tiempo para hablar. Kare ya no estaba en un noviazgo, de hecho la relación que tuvo fue bastante pasajera. Se encontraron en un café, uno de sus favoritos y se sentaron a charlar. Kare lucía muy alegre como de costumbre, y Ryan seguía siendo el mismo chico misterioso para ella.
-Ryan, cada vez luces más como un viejo retrato-dijo ella entre risas.
-¿Así me veo?-pregunto él muy extrañado.
-No te sienta mal-sonrió-. Era sólo un comentario. Pero me recuerdas a los retratos que solían haber en la casa de mis abuelos.
-Ah…-balbuceo, para luego dejar sus lentes de sol en el bolsillo de su camisa.
A pesar del comentario hecho por Kare, ella decía que Ryan se vestía como alguien mayor pero aún conservaba la frescura de sus 24 años. Al rato se les acerco una mesera para pedirles su orden; Ryan pidió un jugo de naranja y un trozo de pastel de manjar, por su parte Kare pidió un jugo de frutilla y un emparedado de ave. Comenzaron a charlar sobre todo y nada a la vez. No les gustaba hablar de cosas comunes, preferían las trivialidades; según ellos eran cosas más divertidas. Luego de estar un largo rato en el café, se marcharon al hogar de Ryan. Ella había ido un par de veces pero no había estado por mucho, pero le encantaba la idea de pasar un rato ahí con su amigo Ryan. La mascota de Ryan era muy dulce y cariñosa, y sobretodo traviesa, nunca le obedecía cando él le daba una orden. Hobo saludo muy cariñosamente a Kare, quién de inmediato la tomo en sus brazos y la acaricio hasta llegar al patio. Ryan tenía una piscina muy amplia, bastante amplia para alguien que vivía solo. Luego ella soltó a Hobo, y ésta comenzó a correr por el patio. Kare y Ryan arremangaron sus pantalones e introdujeron sus pies a la piscina.
-Las piscinas son algo muy bueno aquí en Las Vegas-dijo ella, mientras movía sus pies en el agua-. El calor aquí es algo insoportable.
-Sí, pero apenas puedo disfrutarla. Siempre que tu hermano viene a visitarme se lanza a la piscina.
-Él es un idiota.
-Es una gran persona-contesto él con una sonrisa bastante sincera.

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